Pausa

Pausa

Entre lirios azules y aristas de recuerdos envueltos en pañuelo de seda, todo lo que es mi vida. Deshecha en una raya de la noche, en ese vidrio que sangra en la ventana, sobre tus hombros. Entre la luz y el cadáver de una hora, mi vida. Sin cantos, sin esquinas.

Lenta y precisa, acostada en los días, en el nivel de la lluvia y el frío, vestida de reflejos, esbelta, distraída, te presentas junto a la novedad de verme solo. Te sonríes y el dibujo de tu boca ya lanza en fuga los silencios y los lirios. El pañuelo que vuela, abandonado, sin haber memorizado un camino, un descanso, una futura ausencia.

Mi soledad te huye. Este humo pretende perforar las paredes, el agua se desbanda por el suelo, tu retrato se desconoce tuyo. Mi soledad me pertenece. Nunca se cansó tanto el vidrio de reloj como ahora, anotando tus senos, tus cabellos, tu asombro enfrente de mi angustia.

Entre ruidos de lirios parece tu recuerdo, se ahoga tu perfil. Y mi vida camina inmersa en lo absoluto de las noches, sin gritarte, sin verte.