Aquello en lo que te fijas cuando salimos por las noches

Aquello en lo que te fijas cuando salimos por las noches

Mi madre me enseñó que la mejor forma de pasar por la vida era renunciando a la propiedad particular. Ella me convenció de que podría transformar los balbuceos en música de cámara, con mis zapatos. Tus zapatos son mágicos, me dijo. Pierde uno y ganarás un marido. Vende dos y ante ti se revolverán las semillas de tu reino. Y yo susurraba: mi reino eterno. Junto a él. Decidí que los compraría de colores para camuflar mi identidad, sobrios si aspiro a desvelar mis secretos. No tacones ni zapatos planos ni aerodinamismo; le quiero suciamente. He descubierto que pasos-pequeños conducen a una-mujer-seria-con-dos-rayas-absortas.

Descalza, de puntillas, vuelvo a tener diez años y a morirme por dentro de tanta soledad. De “Tara” 2006