El fuego quemo y consume. El hielo quemo y conservo.
I Esta inquietud indomable de estar sin querer estar y al pisar otro lugar regresar inconsolable.
Este anhelar incansable de partir para llegar sin nunca poder llenar mi soledad inmutable.
Este meditar extremo que inquiere, desesperado, a lo invisible que temo.
Y en mi fuego, congelado solo y a solas me queme en deshielo enamorado… II Esta esperanza encendida que me lanza a caminar en un constante buscar la emoción desconocida.
Esta lucha sumergida de creer y de dudar y, a mi juventud perdida, sin que la pueda olvidar.
Este pensar que no sabe nada de nada y que quiere que ya la vida se acabe,
y la muerte que no hiere, y el alma que ya no cabe y en lenta asfixia se muere.