Nocturno a la luna

Nocturno a la luna

La luna, que brincó por la ventana, en el piso del cuarto se restira rebotando en el muro que la mira y del rebote, la penumbra emana.

Su luz, entre las sombras deshilvana un metálico brillo que delira, y el espejo sediento le suspira desde el rincón, como presencia humana.

Perforada la sombra, se estremece, y el rayo de la luna me parece escalera pendiente de los cielos.

Y asido a la visión que me rodea, el afán de mi alma se recrea al subir por el rayo sus anhelos.