Naciste en mí, a sangre vinculado, en creciente raíz, cósmico nudo; de mi selva interior el potro rudo que anhela libertad enamorado.
Soy mortaja y estoy, amor, tajado por tu evasión continua que no eludo, sino que vuelo en ti y en mí me escudo, para que al volver seas amparado.
Venero de tus ímpetus, me ligo a tu fuga celeste, a tu caída, a la expansión total de tu secreto;
pero de noche, cuando estoy contigo, recobro con tu fuerza sumergida la sola soledad de estar completo.