Asombro

Asombro

Me asombran las hormigas que al ir vienen tan seguras de sí que me dan miedo porque están donde van sin más preguntas y aunque asomos de vida son perfectas si minúsculas máquinas que saben el dónde y el adónde que les toca y a la muerte la ignoran como a nada si no fuese tan útil instrumento con que hacer de lo inerme nueva vida.

Pero aunque agrande su minucia viva el azoro redondo en que las miro y me apena que no se sepan nunca tal como son en su afanarse oscuro ya tan inmemorial como la Tierra

más me asombra mi pena y me convence de que saberse el ser bien que la vale aun cuando el precio sea tan alto como el enorme silencio de allá afuera.