Testamento

Testamento

Habiendo llegado al tiempo en que la penumbra ya no me consuela más y me apocan los presagios pequeños;

habiendo llegado a este tiempo;

y como las heces del café abren de pronto ahora para mí sus redondas bocas amargas;

habiendo llegado a este tiempo;

y perdida ya toda esperanza de algún merecido ascenso, de ver el manar sereno de la sombra;

y no poseyendo más que este tiempo;

no poseyendo más, en fin, que mi memoria de las noches y su vibrante delicadeza enorme;

no poseyendo más entre cielo y tierra que mi memoria, que este tiempo;

decido hacer mi testamento.

Es este: les dejo el tiempo, todo el tiempo.