¡Mis cartas! Papel muerto… mudo y blanco… Y no obstante palpitan esta noche en mis trémulas manos cuando aflojo la cinta y caen sobre mis rodillas.
Ésta decía: Dame tu amistad… Ésta fijaba un día en primavera para tocar mi mano… casi nada, ¡pero cuánto lloré! Ésta… un papel…
decía: Te amo, y yo me estremecí como si Dios rasgase mi pasado. Ésta, Soy tuyo… pálida la tinta
por estar junto a un pecho tumultuoso. Y esta última… ¡oh, amor!, no fuese digna de lo que dices si lo repitiera.
Versión de Carlos Pujol