Oh, amor mío, amor mío, cuando pienso...

Oh, amor mío, amor mío, cuando pienso…

Oh, amor mío, amor mío, cuando pienso que existías ya entonces, hace un año, cuando yo estaba sola aquí en la nieve y no vi tus pisadas ni escuché tu voz en el silencio… Mi cadena, eslabón a eslabón, iba midiendo como si no pudiese verme libre por tu posible mano… ¡Hasta beber la prodigiosa copa de la vida! ¡Qué extraño no sentirte en el temblor del día o de la noche, voz, presencia, ni adivinarte en esas flores blancas! Yo era ciega lo mismo que el ateo que no descubre a Dios al que no ve. Versión de Màrie Manent