1 Murmuran tu Nombre en las terrazas inundadas de luz frente al vinoso mar
2 Serpentean en la hierba devanan suaves sus marañas
Sisean entre las siemprevivas
3 Juntan sus voces al gemido de las piedras y los arbustos Hacen del corazón un arpa tensa 4 Desatan su grito alucinado a lo ancho del valle
Braman como terneras son aullido reseco trino inverosímil
5 Se obstinan como escenas repetidas de una misma película
golpean en las ventanas recorren muelles interminables en el amanecer
6 Azotan las rocas de Haghía Triáda con sus cuevas para ocultarse de los piratas
Derriban al caminante en el monte que se llama Demonotópos
Alzan el rugido del oleaje hasta el recinto de los cantos piadosos junto a la Panaghía
7 Despeinan al joven eucalipto hacen caer sus resinas sobre los barandales
Zumban amorosas como abejorros en el hueco de las cañas
Llenan la mirada de hormigas amarillas
8 Despiertan al espíritu guardián del olivar Dejan pacer tranquilo el apetito de las bestias
Afilan el cincel azulado de la avispa
9 Someten a su ritmo las flores encrespadas el lomo de los cerros
Todo lo vuelven piedra lisa
10 Traen los ecos de una conversación enfática de un campanilleo de cabras de un violín
Cantan en la noche con sus aires de lamento oriental
11 Se agrandan sus lenguas arpadas en el invierno del espíritu
Fuerzan al alma a agazaparse en su rincón.
12 Escriben con sus dedos ligeros tu Nombre sobre la arena
repiten como plegaria su grafía
De “El vino de las cosas” Ediciones Era 2004