que fue tan sólo tuyo durante un tiempo espeso, inmortal y perfecto.
Entonces tú terminas y yo comienzo a amarte.
Cuando he rugido cóncava debajo de tus piernas, y has dejado un reguero de sal y hierbabuena sobre mi piel reseca.
Entonces tú terminas y yo comienzo a amarte.
Cuando la luz se apaga y tu cuerpo se queda tendido y olvidado entre blandas semillas.
Entonces tú terminas y yo comienzo a amarte. 1987