El extranjero

El extranjero

Tú eres Aquiles, el hermoso perdedor, el de la espada de hierro, el de la radiante cabeza coronada, el mejor. La verdad que sí, ¡Oh dioses inmortales! que eres realmente bello. Y no me extraña en absoluto que Helena perdiera el aliento

y su peplo de seda, al verse frente a ti arrojadas al mar sus sandalias de cuero.

Yo soy Tersites, el guerrero aplastado por tu brazo y el peso brutal de tus caballos. Yo soy el que te ama en medio del fragor de las batallas, mordido y ensangrentado por tus perros. 1990