He dispuesto en mi rostro surcos inconfundibles...

He dispuesto en mi rostro surcos inconfundibles…

Me he puesto el delantal de luto y me he dejado ir al borde de la acera.

(Hay un banco vacío en el que me he sentado para morir un poco y de una muerte rara.)

Pienso en cómo te quise. Yo no voy a aclararte de dónde me ha nacido este dolor que crece a golpe de tristeza. Pasa gente. Hace ya mucho tiempo que no te explico nada porque hace mucho tiempo que perdí la esperanza de envejecer contigo. Es domingo.

(El perro es otro espacio. Una muerte distinta en medio de la calle.) * * *