Tengo miedo al saber que la higuera se va volviendo grana, y al viejo nisperero le han crecido los gajos hasta alcanzar la casa.
Hoy quiero regresar. Cuando febrero se acerca, ya sin frío, para recobrar aquel remolino de almendras y tuneras. Aquel olor salitre y miel de abeja que se despeñaba, cuesta abajo, por el camino de la ermita y los dragos.
Hoy quiero regresar al muelle, las noraes, y la sirena de los barcos. Regresar a ti, al otro lado de los sueños, por donde multiplicas la ternura y los muertos.
1982 * * *