y porque tú quisiste me miraste al espejo y me encontraste hermosa de verde y gabardina. Recuerda que lloraste cogido de mi mano y yo llené de besos tu infancia despoblada. Recuerda que la noche llegó porque yo quise. Y te miré a los ojos, y te besé las manos, y preparé tu ropa y el plato de naranjas. Pero tuviste miedo. Un miedo huraño y torvo. Un miedo con relojes. Recuerda que fue cierto. * * *