donde huelen a alfalfa cortinas y manteles.
Ya nunca volveremos a medir la distancia que queda entre las ramas del drago florecido. Ni a remover la tierra, ni a regar los maizales, ni a pintar las ventanas, ni a recoger el agua en cubos transparentes.
Ya nunca vendrá el frío a llenarnos el pozo de zarzamora verde. Ni volverá tu boca a dejar en la mía el sabor de la almendra.