Así nos completamos

Así nos completamos

Al comienzo el amor, buena muchacha, al comienzo el amor, las soledades y las noches doradas.

Al comienzo el amor. Y adivinabas que el pecho que nutría tus anhelos te invitaba a su marcha.

Te trajo aquí el amor. Y nuestras ramas buscaron conseguir pronto la altura, pronto una tierra honrada.

Bastó mirar alrededor. Y el alba entró resuelta a gobernar el fuego tibio de nuestras ansias.

Te trajo aquí el amor. Y ya la casa del amor se inundaba con los sueños de libertad, amada.

Levantaste los tajos. Te surcaba la misma chispa con que yo encendía la mecha de mis lámparas.

Ya no hubo entonces soledad; ya nada pudo turbar esa quietud profunda que vive en tus palabras.

Y hallaste lo que es hoy tu nueva patria: el sueño justo, el pretender sin tregua una firme esperanza.

Así emprendemos ya, juntos, la marcha. Y nada es duro entre los dos, por dura que sea la batalla.

Por triste y dura, pues la vida traza para los dos una fragante ruta radiante y fecundada.

Así nos completamos. Somos altas simientes injertando otras simientes, otro sol, otras caras.

Al comienzo el amor, buena muchacha, para lograr después, palpando el día, la libertad mañana! De “De cara al corazón” 1961