Canto en el sur

Canto en el sur

Esta noche, en el Sur, me he mirado en tus ojos.

Soy como tú, de piel morena, oscura, oscura, con estrellas heridas por adentro y por fuera sudor, cáscara ruda.

Tengo la sangre hirviendo como un sinuoso trueno derramado; tengo las manos ásperas como herramientas duras y soleadas; tengo los ojos lúbricos como lúbricas raíces.

Esta noche, en el Sur, me he mirado en tus ojos.

Te vi ayer en el Norte; vi en el Norte lo mismo, el mismo y primario dolor sobre los cuerpos, el aguardiente galopando a sorbos y lo demás lo mismo: el mismo brazo sudando a contraluz sangrienta, el mayoral que brama entre los árboles, los mismos ojos sin calor, la misma temblorosa epilepsia del sudor, los mismos exprimidos, los mismos coronados!

Esta noche, en el Sur, me he mirado en tus ojos.

Soy como tú, la misma turbulencia contra el mismo espejismo, idéntico remanso bajo la misma noche.

Conservo el sortilegio de estas zonas arbóreas que me cercan. Tengo la risa ronca y estas anchas tristezas.

De piel morena, oscura, pisando en el calor exasperado.

De “Días roturados” 1949