Vacío

Vacío

Doblé lo que era nuestro. Ciertamente te amé como a ninguna. Destruí cuanto amaba. Un sueño malo -de rencores antiguos- oscureció mis frondas. Titiritero falso, solté todos los hilos que me unían al eco fiel de tu alma, a tu secreto encanto; mal leñador, talé ramajes vanos con inútiles golpes; tiré abajo la casa con la antigua violencia de mi gente y la perdí, torcí el sendero y lo dejé en la arena como una carta triste que se arroja en un cesto.

Como a ninguna, digo. Un alevoso viento amargo ha soplado. Esto es el fin de un largo viaje al esplendor de un beso.

Doblé lo que era nuestro.

De “Destierro y atardecer” 1975