¿Es la dicha un abismo por lo tanto que no me deja dar un paso en falso por miedo a que el calzado se me arruine?
Prefiero que mis pies se den el gusto a cuidar los zapatos- porque en cualquier zapatería una puede comprar un nuevo Par-
Mas la dicha se vende una vez sola. Perdida la patente nadie podrá comprarla nunca más- Díganme, pies, decidan la cuestión ¿debe cruzar la señorita, o no? ¡Expídanse, Zapatos!
Versión de Roberto Facceti