El lujo de entender el lujo sería de mirarte una sola vez y volverme un Epicuro
cualquiera de tus presencias sirve de futuro alimento apenas recuerdo haber muerto de hambre tan bien surtida estaba -
el lujo de meditar el lujo era darme el festín de tu semblante otorga suntuosidad
en días habituales, cuya lejana mesa como la certidumbre recuerda está puesta con una sola migaja la conciencia de ti.