Sentí un funeral en mi cerebro...

Sentí un funeral en mi cerebro…

Sentí un funeral en mi cerebro, los deudos iban y venían arrastrándose -arrastrándose -hasta que pareció que el sentido se quebraba totalmente -

y cuando todos estuvieron sentados, una liturgia, como un tambor - comenzó a batir -a batir -hasta que pensé que mi mente se volvía muda -

y luego los oí levantar el cajón y crujió a través de mi alma con los mismos botines de plomo, de nuevo, el espacio -comenzó a repicar,

como si todos los cielos fueran campanas y existir, sólo una oreja, y yo, y el silencio, alguna extraña raza naufragada, solitaria, aquí -

y luego un vacío en la razón, se quebró, caí, y caí - y di con un mundo, en cada zambullida, y terminé sabiendo -entonces - Versión de Silvina Ocampo