Un sueño largo, largo, un ya famoso sueño, que señales no da de que se está acercando el día, pues no mueve ni un párpado el durmiente: un sueño independiente y apartado.
¿Pereza como ésta se vio nunca? En orilla de piedra, bajo el calor, dejar pasar los siglos y ni una vez mirar si el mediodía llega. Versión de L.S.