Antro

Antro

Allí, en aquel antro oscuro, que pronto dejará de estar de moda, en la mesa vecina él lo besaba. Con qué placer y con qué exaltación él lo besaba. Los ojos incendiados, y la urgencia de los besos aquellos, aquellas contorsiones de un cuerpo que se vuelca. La fiebre de la carne y la sed de los labios. Todo en él me causó admiración. Y el placer otorgaba otro sentido nuevo al antro oscuro.

Nosotros, en la mesa vecina, hablamos del Amor, y los antiguos héroes, alegres. De “Andén de cercanías”, Ed. Pre-Textos, Valencia, 1996 Traducción de Carlos Marzal