Ars longa, vita brevis

Ars longa, vita brevis

Recuerdo muy bien aquella lengua. Aquella suavidad, aquella forma dulce y delicada de acariciar la verga, de acunarla. Amaba mucho aquella gracia suya, aquellos labios diestros y carnales, sonrientes.

Al cabo de los años, he olvidado los ojos, los senos, los tobillos, aquel cuerpo de belleza común. Fueron pasto del tiempo. Pero recuerdo bien aquella lengua. Mi memoria resulta agradecida.

Un proverbio latino nos habla de estas cosas. De “Andén de cercanías”, Ed. Pre-Textos, Valencia, 1996 Traducción de Carlos Marzal