No soy mejor que tú, lo sé, no lo pretendo. Ni siquiera he inventado el tedio y el cansancio ni tal vez he escogido apenas uno de mis hábitos íntimos.
Es inútil, sencillamente, fingir que me interesa alguna cosa en ti, criatura meramente humana (como yo al fin y al cabo, que te busco y te ignoro) más allá del banal enigma de tu cuerpo.
De “Andén de cercanías”, Ed. Pre-Textos, Valencia, 1996 Traducción de Carlos Marzal