He estado, casualmente, delante de la casa, y la luz encendida dibujaba una sombra en la ventana abierta.
Nos amábamos mucho en esa habitación, con un amor amigo del grito y del teatro, amor hecho de abrazos y mentiras excelsas.
Alguien vive ahora allí -quizá un cuerpo bellísimo-, alguien que no eres tú.
No nos amamos ya (cuánto amor ha pasado, quién nos lo iba a decir. Y no nos ha quedado el menor rastro).
Y sin embargo, en la luz encendida, entre sombras extrañas, aquel amor hondamente perdura.
De “Andén de cercanías”, Ed. Pre-Textos, Valencia, 1996 Traducción de Carlos Marzal