Y pasarás, y al verte se dirán: «¿Qué camino va siguiendo el sonámbulo?….» Desatento al murmullo irás, al aire suelta la túnica de lino, la túnica albeante de desdén y de orgullo.
Irán acompañándote apenas unas pocas almas hechas de ensueño. . . .Mas al fin de la selva, al ver ante sus ojos el murallón de rocas, dirán amedrentadas: «Esperemos que vuelva.»
Y treparás tú solo los agrietados senderos; vendrá luego el fantástico desfile de paisajes, y llegarás tú solo a descorrer celajes allá donde las cumbres besan a los luceros.
Bajarás lentamente una noche de luna enferma, de dolientes penumbras misteriosas, sosteniendo tus manos y regando una a una, con un gesto de dádiva, las lumínicas rosas.
Y mirarán absortos el claror de tus huellas, y clamará la jerga de aquel montón humano: «Es un ladrón de estrellas…» Y tu pródiga mano seguirá por la vida desparramando estrellas…