Intus

Intus

Te engañas, no has vivido… No basta que tus ojos se abran como dos fuentes de piedad, que tus manos se posen sobre todos los dolores humanos ni que tus plantas crucen por todos los abrojos.

Te engañas, no has vivido mientras tu paso incierto surque las lobregueces de tu interior a tientas; mientras en un impulso de sembrador no sientas fecundado tu espíritu, florecido tu huerto.

Hay que labrar tu campo, divinizar la vida, tener con mano firme la lámpara encendida sobre la eterna sombra, sobre el eterno abismo…

Y callar… mas tan hondo, con tan profunda calma, que absorto en la infinita soledad de ti mismo, no escuches sino el vasto silencio de tu alma.