A Emilio Porta
Lo más difícil es que el corazón recorra su distancia sin heridas, que el tiempo tenga besos suficientes entre las páginas del libro que hace piedra la Historia. Lo más difícil es que las fotografías rocen sin abrasar las horas degolladas, acaricien sin daño los encajes oscuros de las horas que fueron. Lo más difícil es que la rutina sirva para tejer una canción de cuna que adormezca y abrigue los caballos sin alma del olvido. Lo más difícil es que nuestros versos rescaten hoy de nuevo la canción más oculta, sin sangrar, sin hacer de la vida cotidiana un esperpento. El resto es siempre fácil, sucede simplemente.
De “A quemarropa” 1992 (Accésit del Premio “Rafael Morales” 1992)