Hotel Lucero

Hotel Lucero

Finito todo y también estos brazos que se me tienden en la semipenumbra y un hilo -el de la voz- soplo que apenas brota

pero incisivamente de una fuente: la duda El bello aparecer de este lucero ¿El del amanecer? ¿El de la tarde? ¿Abre el día o lo cierra?

Bajo la ducha una estrella se apaga que, absurdamente, la comparte contigo Las estrellas que viste nacer, a mediodía estaban muertas desde hace cien años sólo hiciste el amor con una luz olfateaste «la ausente de todos los ramos».

Resuena un timbre en el Hotel Lucero traga y escupe esta boca de sombra para el caso es lo mismo: apariciones y desapariciones instantáneas.

No sé en qué sentido hemos hablado de todo ¿Era la duda el tema que nos hizo vestirnos justo en la hora convenida salir de allí en distintas direcciones y la que me detuvo para ver, y fue inútil, si volvías la cara?