Algún vestigio de tu paso

Algún vestigio de tu paso

La dulzura de recordar el sol en la espiral del sueño y el vano poder de haber ido tan lejos.

Es tan extraño perdurar, oír aún la grave letanía de los huesos y el hechizo del mundo.

Déjame ver, déjame ver: alguien me condujo hasta aquí y se oculta,

cubierto de grandes praderas, de climas, refugios baldíos, luces que brillan

en el faro donde la tierra termina. Salido de lugares inciertos, de trópicos y lluvias,

voraz como fuego, intruso, la huella de sus dientes y sus besos en la manzana.

¿De quién es ese rostro desconocido entrevisto donde se pierde? Es incierto y ansioso

extraviado en la fábula oscura de mi vida. Adiós, sombra mía.