Oda al número dos

Oda al número dos

Siempre infantil caminas por las cifras enseñando tu cola puntiaguda, y tu panza de niño adolescente por donde se resbala la ternura.

Eres, al fin, el único juguete que traza el usurero con su pluma. Cisne de los papeles escolares! ¡Príncipe y equilibrio de las curvas!

Cuando tu nombre se abre entre mis labios apenas si se mueve tu figura; en el aire nadando te me alejas por un mundo de hierro y de penumbra.

¿Qué vas a hacer cuando el dolor te lleve por las altas ventanas de las sumas? ¿Qué vas a hacer cuando los ases vengan a oscurecer tu blanca dentadura?

Vuelve a mis labios niños, quiero hacerte corazón infantil de flor y fruta. Vuela de los papeles a los prados, donde crecen los soles y las lunas.

D_e “Odas numerales” 1972_