ni la campaña de Egipto ni el desembarco de Sicilia ni la cruzada del Rhin del general Eisenhower:
Yo sólo canto la conquista de una muchacha. *
ni con perfumes de Dreyfus ni con orquídeas dentro de su caja de mica ni con cadillac sino solamente con mis poemas la conquisté.
Y ella me prefiere, aunque soy pobre, a todos los millones de Somoza.
Se oyeron del lado del Cementerio. Nadie sabe a quién mataron, o los mataron. Nadie sabe nada. Se oyeron unos tiros anoche. Eso es todo.
como son sola la luna y solo el sol en el cielo.
en medio de miles de gentes y te divisé desde que entré igual que si hubieras estado sola en un estadio vacío. *
con una cuajada fresca, y una tortilla caliente, o un plátano asado, los comés sin guardaespaldas. y tu jícara de tiste no la prueba primero un ayudante. Y después tocás si querés en tu guitarra una canción ranchera, y no dormís rodeado de reflectores y alambradas, y torreones.
te vi tan bella, Myriam, que (¡Cómo te explico qué bella te vi!) Ni tú, Myriam, te puedes ver tan bella ni imaginar que puedas ser tan bella para mí. Y tan bella te vi que me parece que ninguna mujer es más bella que tú ni ningún enamorado ve ninguna mujer tan bella, Myriam, como yo te veo a ti y ni tú misma, Myriam, eres quizás tan bella ¡porque no puede ser real tanta belleza! Que como yo te vi de bella ayer en la calle, o como hoy me parece, Myriam, que te vi.
costarricenses,
Myriam, con estos versos de amor
mis versos te recordarán que los rostros
de las rosas se se parecen al tuyo
las rosas te recordarán que hay que cortar el amor,
Y que tu rostro pasará como Grecia y Roma
Cuando no haya más amor ni rosas de Costa Rica
Recordarás, Myriam, esta triste canción. *
todas las bellezas de Troya, y las de Acaya, y las de Tebas, y de la Roma de Propercio. Y muchas de ellas dejaron pasar el amor, y murieron, y hace siglos que no existen. Tú que eres bella ahora en las calles de Managua, un día serás como ellas de un tiempo lejano, cuando las gasolineras sean ruinas románticas. ¡Acuérdate de las bellezas de las calles de Troya!
-un banco debajo de un árbol de quelite- que tú conoces ( aquella a quien escribo estos versos, sabrá que son para ella). Y tú recuerdas aquel banco y aquel quelite; la luna reflejada en la laguna de Tiscapa, las luces del palacio del dictador, las ranas cantando abajo en la laguna. Todavía está aquel árbol de quelite; todavía brillan las mismas luces; en la laguna de Tiscapa se refleja la luna; pero aquel banco esta noche estará vacío, o con otra pareja que no somos nosotros. *
con su madre por la Landetrasse
Y en la esquina de la Schmiedtor todas las tardes
Estaba Hitler esperándola para verla pasar
Los taxis y los omnibus iban llenos de besos
Y los novios alquilaban botes en el Danubio.
Pero él no sabía bailar. Nunca se atrevió a hablarte
Después pasaba sin su madre con un cadete.
Y después no volvió a pasar.
De ahí más tarde la Gestapo la anexión de Austia,
La guerra mundial. *
Pero yo he sacrificado ese dinero para escribir estos cantos a ti o a otra que cantaré en vez de ti o a nadie.