A un lado está la selva de los tigres al otro las langostas
debajo te estremece el foso más cruel el de los cocodrilos un montículo triste de palabras nacidas a deshora por encima te espera
y en el centro estás tú -asómate ésa eres- detenida en la cámara implacable
la inmóvil la que busca -quién sabe si no en vano– un manantial que brote entre sus muros
De “Hilo solo” 1995