Ahora sólo tienes una vida
bajas las escaleras agitas tu pregunta como un pañuelo blanco quedan sobre el tablero peones poco ágiles y fichas sin valor
has desmigado el pan has dejado que el agua te escurra entre los dedos ¿te das cuenta? ahora sólo tienes una vida
vuelves a oír la voz del visitante no la dejes morir abre la puertecilla de su jaula permite que acompañe a la bandada de los estorninos la belleza asoma en las rendijas de este gesto imposible su rastro es tortuoso y su fulgor alumbra hasta el abismo sin lámpara ni estrella
pero toda ella cabe en el cielo minúsculo de tus manos vacías De “Mudanza” 1994