Bailar...

Bailar…

Bailar sobre el resquicio te sostiene entre hilos y armonía

cantas lo dice la otra voz

hasta que alguno -el más indelicado- corta tu cuerda y te derramas sobre la sima sin raíz como una marioneta

no alcanzabas al odio porque estás más abajo De “Hilo solo” 1995