Con el agua hasta el cuello...

Con el agua hasta el cuello…

Con el agua hasta el cuello levantarse en el agua flotaban los restos de la cena

contener un minuto el aliento bajar hasta el cajón

allí duermen las tazas un sueño blanco y cóncavo

saborear despacio el desayuno

lo ha conseguido ¡qué importa si no tienen compasión las palomas que picotean sobre el plato!

y por eso sonríe -ella sabe por qué- en la calle que asciende hacia el cielo de junio

De “Lo que va a ser de ti” 1995