Con el agua hasta el cuello levantarse en el agua flotaban los restos de la cena
contener un minuto el aliento bajar hasta el cajón
allí duermen las tazas un sueño blanco y cóncavo
saborear despacio el desayuno
lo ha conseguido ¡qué importa si no tienen compasión las palomas que picotean sobre el plato!
y por eso sonríe -ella sabe por qué- en la calle que asciende hacia el cielo de junio
De “Lo que va a ser de ti” 1995