Nadie ha vertido sobre su alfombra las tinajas ni golpea en su noche los barrotes del sueño
-ella intenta alcanzarlos-
pero nadie nadie es el que corre las opacas cortinas el que esconde las cartas
el que no ve a esa mujer que cruza
nadie es el que ríe mientras hurga en la herida de su único ojo
se llama nadie ha plantada sus tiendas a ese lado del río
y por nadie responden todas las cosas muertas que vigilan
De “Lo que va a ser de ti” 1995