Primeras luces

Primeras luces

Pero hubo un resplandor y ella alzó los ojos por encima de la siesta humeante

de improviso atravesando el tedio afirmó su certera verdad esa súbita espada

!qué triste era volver mansamente a la suela del zapato!

imitar el esmero con que algunos asearon sus cadenas no preguntar quién golpeaba los cristales

los otros los dormidos ajenos a la aguja que enhebraba el temor en el enjambre desdichado

De “Lo que va a ser de ti” 1995