Pero hubo un resplandor y ella alzó los ojos por encima de la siesta humeante
de improviso atravesando el tedio afirmó su certera verdad esa súbita espada
!qué triste era volver mansamente a la suela del zapato!
imitar el esmero con que algunos asearon sus cadenas no preguntar quién golpeaba los cristales
los otros los dormidos ajenos a la aguja que enhebraba el temor en el enjambre desdichado
De “Lo que va a ser de ti” 1995