Desde un rincón del día dorado escondidas flores me llaman. -¡Por tu amor sé escucharlas!- Me recuerdan tu alma, ¡ay, sólo conocida por los ángeles!
Sólo flores, las escondidas flores cantan! Sabemos sólo flores sobre ellas, apenas apoyadas tu cara -y tu alma y mi cara- y mi alma.
Desde un rincón del día dorado escondidas flores me llaman.