I Un alto mar de sombra ya invadió todo el Aire, y en el gran sueño oscuro relucen, solitarios, los vastos ébanos con que el Amor talla arcas insomnes de secretos pianos.
Bajo la noche busco antiguas estatuas. Exploro el hondo bosque donde el Recuerdo posa su extraña mano de cautela y llama. ¿Son mis desconocidas gacelas ya dormidas o son lentos follajes? ¿Es una cabellera perdida entre los tréboles en la extensa morada de fragancias del Aire?
¡ Soy yo, soy yo, yo misma perdida entre los árboles, sola entre oscuros árboles!
Soy yo, soy yo, yo misma en cristal apagado y dormidos esmaltes!
Dejo el bosque secreto, dejo el jardín sin cisnes; atravieso los muros invisibles del Aire, y ya estoy en el ámbito de la gran noche sola! -Alguna de mis muertes se ha quedado llorándome!
II Vienen las Soledades y juntas contemplamos: Ya no hay más que la Noche ¡una gran flor de sombra quieta bajo el rocío! ¡La Noche y yo -¡su llanto!- Hasta que se despierta la oscura flor… ¡Ya se truecan las lámparas! ¡Ya un aire de gacelas se acerca a despertarme! ¡Los mares del Día cantan!