No sé quién soy; todo se ha transformado en mí. No sé quién soy y, sin embargo, existo. Leve soy y pesada como una maldición, y piedra soy y vida inacabada.
No juguéis conmigo, asesinos. me escurro entre los dedos, estoy viva, arrojadme al océano, es en vano: en vuestra copa anido y soy lejía.
¡Huid! Que soy ceniza, entrar puedo bajo la puerta cual sombra resbalada y enlutar vuestro rostro en el sueño y entregaros mi beso de lejía.
Versión de Manuel Serrano Pérez Editorial Stilograf, 1965