Tu frialdad agiganta mi deseo cierro los ojos para no mirarte y cuando más procuro el esquivarte más en mis ansias férvidas te veo.
Sobre la huella de tus pies rastreo sin que logre ni lástima inspirarte y en esta lucha de sufrir y amarte alzaré tu desdén como un trofeo
Sé que jamás te arrullaré a mi lado, pues un rival, cual rey afortunado, tu juventud a conquistar se lanza
y acrece en tanto mi febril porfía que es pequeño el amor si en algo fía: sólo es grande el amor sin esperanza. Versión de Nicolás Bayona Posada