convertida en agua…
Desde la nieve convertida en agua, desde el sucio periódico sin dueño, desde la niebla, desde el tren hundido con sus cientos de manos que buscan asidero; desde la fantasía de los anuncios luminosos y el ruido sin piedad de las bombas de incendio; desde la noche que nos cae encima -losa de cielo sin estrellas-; desde cada momento perdido entre las calles donde todos los solos del mundo pasan desconocidos; desde el árbol sin hojas y el camino sin gente, otra vez, como ayer, como mañana, acaso ya como todos los días que vendrán, si es que vienen, entro al silencio.