Sí, se te pone un nudo en la garganta y no sabés que hacer para soltarlo. Tal vez llorar es bueno, pero tal vez eso no basta. Porque si lloras te saldrán los llantos con un gusto de amargo sentimiento. Y, además, que llorando no te calmas. No se te calma el nudo ni la angustia, que es como si todo un cielo se te hundiera o como si nadando por el agua con las flores del agua te enredaras. Como soñar que vas cayendo, yendo cayendo que caerás sin prisa y que nadie te espera al fin de la caída. Es como que te ahoga un pensamiento que quiere hablar, salir, saltar, volar, y cada vez da con la jaula. Miras el libro abierto y ni te fijas en la página, miras el cielo por alzar los ojos pero no ves ni la nube que pasa, miras la flor, no te enamora, miras el árbol, no te espanta oyes el ruiseñor entre la noche y no comprendes lo que canta. Has de volver a ti las soledades con que vas habitando tus moradas, y pensar poco apoco el pensamiento y decir poco a poco las palabras, y formar el poema con la angustia que te mordía la garganta.
(después de todo bienvenido si como mariposa te me quedaste fijo clavado por las alas).