La compañera

La compañera

A Cintio Vitier

A veces se la encuentra en mitad del camino de la vida y ya todo está bien. No importa nada. No importa el ruido, ni la ciudad, ni la máquina. No te importa. La llevas de la mano, compañera tan fiel como la muerte, y así va con el tren como el paisaje, en el aire de abril como la primavera, como la mar junto a los pinos, junto a la loma como está la palma, o el chopo junto al río, o aquellos arrayanes junto al agua. No importa. Como todo lo que une y completa. Junto a la sed el agua, y al dolor el olvido. El fuego con la fragua, la flor y la hoja verde, y el mar azul y la espuma blanca. La niña pequeñita con el brazo de amor que la llevaba, y el ciego con su perro lazarillo, y el Tormes junto a Salamanca. Lo uno con lo otro tan cerrado que se completa la mitad que falta. Y el cielo con la tierra. Y el cuerpo con el alma. Y tú, por fin, para decirlo pronto, mi soledad, en Dios transfigurada.