qué pobres somos…
Los pobres en amor, qué pobres somos. Ya ni la tierra nos parece hermosa, ya ni la noche, ni la tarde clara, ni el árbol, ni la flor nos enriquecen. ¿Qué nos da de calor la mano abierta, de compañía la callada estancia, del piano la voz desvanecida, de la luz el brillar, de la presencia el hálito fugaz que se evapora?
Pobres de amor, pasamos de camino con la desilusión por compañera y un preguntar que nadie nos responde queda vibrando al aire del silencio; y al aire van las voces y la pena y todo el aire es un lugar de olvido.
¿Quieres amor? Más quiero la riqueza de este seguro estar en mi pobreza.