helarme luego… Arder en viva llama, helarme luego, mezclar fúnebre queja y dulce canto, equivocar la risa con el llanto, no saber distinguir nieve ni fuego.
Confianza y temor, ansia y sosiego, aliento del espíritu y quebranto, efecto natural, fuerza de encanto, ver que estoy viendo y contemplarme ciego;
la razón libre, preso el albedrío, querer y no querer a cualquier hora, poquísimo valor y mucho brío;
contrariedad que el alma sabe e ignora, es, Marsia soberana, el amor mío. ¿Preguntáis quién lo causa? Vos, Señora.