La anguila

La anguila

La anguila, la sirena de los mares fríos que deja el Báltico para llegar a nuestros mares, a nuestros estuarios, a los ríos que remonta por el fondo, bajo la crecida adversa, de cauce a cauce, y después de hilo a hilo, sutilizados, cada vez más dentro, cada vez más en el corazón del macizo, filtrándose entre burbujas de fango, hasta que un día una luz brotada de los castaños le enciende brillos en charcos de agua muerta, en los fosos que unen los saltos de los Apeninos a la Romaña; la anguila, antorcha, látigo, flecha de Amor en tierra que sólo nuestros barrancos o los resecos arroyos pirenaicos devuelven a paraísos de fecundación; el alma verde que busca vida sólo allí donde muerde el ardor y al desolación, la chispa que dice: todo comienza cuando todo parece carbonizarse, rama sepultada; el iris breve, gemelo de aquel que engarzas entre las pestañas y haces brillar intacto entre los hijos del hombre, inmersos en tu fango, ¿puedes tú no creerla hermano?

Versión de Jesús López Pacheco